Participantes del III Rally Segura Viudas de Fotografía de Naturaleza | 8 y 9 de mayo de 2015.
 

Encuentro de “la buena
gente de la fotografía”.

Aún somos jóvenes pero lo vivido este año en la tercera edición del Rally Segura Viudas de fotografía nos lleva a pensar que puede que ya nos encontremos ante un  referente de la fotografía de paisaje y naturaleza. Puede que los inscritos que consiguen una de las cincuenta plazas para participar en el rally vengan con la ilusión de saberse unos afortunados dada la gran cantidad de solicitudes; puede que el trato que damos a todos los participantes genere un ambiente de amistad que se refuerza edición tras edición; o puede que, como nos dijo uno de los participantes “en el mundo de la fotografía se reúne buena gente con pocas ganas de competir y muchas ganas de compartir y aprender”.

13 Mayo 2015

El caso es que este 2015, el Rally Segura Viudas ha vuelto a ser un éxito. El cambio de horario que nos sugirieron algunos participantes de las pasadas ediciones ha funcionado. Empezar a las doce del mediodía del sábado permitió más tiempo para recorrer la Heredad y localizar zonas de interés.

Un invierno y una primavera con muy pocas precipitaciones presentó un paisaje más seco de lo deseado. El viento del sábado por la tarde tampoco ayudaba en el optimismo general. Para nosotros, contrariamente a lo que se pueda pensar, estas dificultades refuerzan la identidad del rally. El esfuerzo de los fotógrafos por sobreponerse a los desafíos que envía la naturaleza casi siempre lleva a un lugar donde la creatividad proporciona unos resultados magníficos.

El atardecer proporcionó algunas luces mágicas y un ajetreo general reinó por un rato en la Heredad. Unos iban, otros venían. Por caminos, barrancos, el viñedo, bosques, prados, el río… todos buscaban ese encuadre que tenían en mente para fijarlo para la eternidad con las últimas luces del día.

De vuelta a la masía para cenar, los cavas y vinos de Segura Viudas compartieron mesa con los participantes entre hallazgos, consejos, trucos y localizaciones que se daban unos a otros para lo que quedaba por delante.
Una noche que se presentaba con unas buenas bazas: la brisa había barrido el cielo que se mostraba limpio y brillante, la luna estaba al 80% y los anfibios empezaban sus cantos en el río. No pocos cedieron a tales tentaciones y dejaron el sueño aparcado por unas horas.

Las ojeras de los participantes fueron generales a primera hora de la mañana. Los que no habían dormido se sentaban a desayunar junto a los que habían madrugado para capturar el amanecer en el viñedo. Seguro que la montaña de Montserrat volverá a ser protagonista de muchas fotografías. El silencio reinaba bajo los arcos góticos del comedor de la masía pero un buen café con leche y la bollería de Ca l’Arseni pronto activaron la conversación de los comensales y la ilusión por encarar la recta final del rally.

Algunos salían disparados con miedo a que el tiempo se les echara encima, otros preferían concentrar sus esfuerzos en aquello que todavía no habían conseguido capturar, los últimos ya se relajaban dando un paseo tranquilo sin expectativas concretas orgullosos de lo que ya habían conseguido.

Al final llegó el mediodía y con él la descarga de tarjetas en los ordenadores de la organización se aceleró. Mientras esperaban su turno, los participantes volvían a recordar algunas de sus experiencias del día mientras, unos a otros se despedían hasta la próxima ocasión.

No queremos cerrar nuestra crónica sin agradecer a todos los participantes su actitud, compañerismo y pasión. Gracias Bauti, Ferran, Víctor, Martín, Pere, Francesc, Esther, Xavier, José-Ángel, Txema, Susana, Esteve, Òscar, Dolors, Elena, Bea, Edgar, Núria, Xavi, Joan, Jordi, Jordi, Eva, Jordi, Joan Antoni, Òscar, Josep, Oscar, Lourdes, Mercè, David, Juan Carlos, Lluís, Vicens, Josep Maria, Ignasi, Oriol, Ignasi, José, Albert, Eloi, Cristian, Alicia, Irina, Adrià, Josep, Encarna, Ferran, Rafael, Marta y Xavier por compartir con nosotros esta experiencia. Esperamos volver a veros muy pronto.