Jue, 27/08/2015 - 11:36
 

En busca del equilibrio deseado.

A finales de agosto la malvasía sigue concentrando sus esfuerzos en la maduración. Por suerte, la meteorología ha jugado a nuestro favor y ha hecho que agosto fuera más lluvioso de lo habitual.

Gracias a esas precipitaciones a lo largo del mes, el viñedo reúne las mejores condiciones para armonizar el comportamiento de la malvasía y el objetivo que perseguimos. Para que esta variedad llegue al equilibrio deseado deben darse una serie de condiciones que no se pueden controlar al 100%.

A la abundante vegetación que hemos mantenido en las plantas y al sol habitual del verano se han sumado las lluvias de agosto y la brisa que airea los frutos. Todo ello coincide para que la malvasía pueda ser fiel a su naturaleza y madurar lentamente hasta alcanzar el equilibrio deseado entre el grado alcohólico, la acidez, la maduración de la piel y las pepitas y, finalmente, la cata de los enólogos que decidirán el día exacto de la vendimia.